


Film Editor: The Impossible Dream I Wrote at CMS
Por José Delio Ares García (’98)
Cuando tenía nueve años, una maestra de CMS le preguntó a nuestra clase qué queríamos ser cuando fuéramos grandes. La mayoría de los niños respondieron médico, abogado o astronauta. Yo dije: editor de cine.
La gente se rió, y yo entendía por qué. En aquellos años, el cine dominicano apenas existía; querer editar películas aquí sonaba tan realista como convertirse en astronauta sin un programa espacial.
Pero había visto una entrevista con Michael Kahn, el legendario editor de Steven Spielberg. Cuando le preguntaron a qué se dedicaba, respondió simplemente: “Yo hago las películas”. No las dirigía. No actuaba en ellas. Las hacía. En ese momento comprendí que quería ser la persona que da forma a la historia, no quien aparece en pantalla.
Años después, otro momento en CMS se quedó grabado en mí. Cuando el Sr. Duggan preguntó: “¿Quién quieres ser?”, mi respuesta fue extraña: quería trabajar con las personas más famosas posibles sin que nadie supiera quién era yo. Ese se convirtió en el plano de mi vida.
Un camino lejos de ser recto
Mi recorrido estuvo lleno de curvas. En 2003 ayudé a producir “Soy Johnny Ventura”, que se convirtió en el DVD dominicano más vendido de su época y llegó desde República Dominicana hasta Japón.
A los 24 años pensé que ya lo había logrado. Entonces llegó el fracaso. Trasladamos el proyecto a las salas de cine, invertimos grandes sumas en mercadeo y nadie asistió. Victor Carrady, de Caribbean Cinemas, me dijo algo que jamás olvidé:
“Dale a la gente lo que quiere y te recompensarán”.
Para 2009 había tocado fondo. El dinero se había acabado, mi automóvil fue embargado y nuevamente vivía con mis padres. Creí que había fracasado en la vida. Sin embargo, fue precisamente ahí donde comenzó mi verdadera vida.
Aquella etapa destruyó la versión arrogante de mí mismo y me enseñó que, a veces, lo más fuerte que una persona puede llegar a ser es humilde.
Las personas que marcaron el camino
Lo que me sostuvo fueron los exalumnos de Carol Morgan que aparecían constantemente como salvavidas: Juan Tavares (’95), Gamal Haché (’94), Alberto Rey (’98) y Antonio Alma (’88), quien en 2012 me dio la oportunidad de editar mi primera película de ficción.
Después llegaron proyectos como ¿Quién Manda?, Colao, Qué León y muchos más.
Hasta hoy, las películas en las que he participado han vendido más de 11 millones de boletos, han llegado a audiencias en más de 100 países y han obtenido nueve Premios Soberano combinados.
He tenido el privilegio de trabajar con artistas como Juan Luis Guerra y de ayudar a construir una industria cinematográfica dominicana que apenas existía cuando yo soñaba sentado en un aula de CMS.
Cuando el sueño cerró el círculo
En 2023, aquel sueño imposible de un niño de nueve años cerró el círculo.
Fui admitido en American Cinema Editors (ACE) junto al mismo editor cuya entrevista me había inspirado cuando era niño.
Y a la promoción de 2026 les digo esto:
El fracaso es el mejor maestro. Una vez que lo aceptas, dejas de temerle.
Mantengan la curiosidad. Elijan la humildad. Apóyense en las personas que los rodean.
Los sueños no siempre se cumplen exactamente como los imaginamos; a veces se cumplen de maneras incluso mejores.
14 de mayo de 2026
Ese día regresé a CMS junto a mi esposa.
Los pasillos se sentían familiares y completamente diferentes al mismo tiempo, como volver a ver una película de la infancia restaurada en 4K. El olor de los árboles, las flores y el aire acondicionado seguía siendo exactamente el mismo.
Me llevaron a lo que antes era la oficina de orientación. Allí estaba: mi diploma.
Por primera vez en mi vida.
Cuando abrí la carpeta y lo vi, las lágrimas corrieron por mi rostro. Y cuando regresé al automóvil y cerré la puerta, lloré.
No lloré por el éxito. No lloré por los premios. No lloré por Hollywood.
Lloré porque, por primera vez en mi vida, sentí que merecía sostenerlo.
A los dieciocho años, aquel diploma representaba una posibilidad.
A los cuarenta y seis, finalmente se sintió ganado.
Lo que realmente significa graduarse
El hombre que salió de CMS ese día no era el mismo joven que salió en 1998.
Era una persona moldeada más por la vida que por la educación formal. Más por los fracasos que por los certificados. Más por la disciplina que por los trofeos. Una persona que había aprendido humildad, integridad, gratitud y resiliencia.
Y tal vez eso sea realmente graduarse.
No el día en que recibes el papel.
Sino el día en que finalmente entiendes lo que significa.
Si hay algo que he aprendido en todo este proceso es esto:
El fracaso es el mejor maestro. Cuando lo aceptas, dejas de temerle.
A las innumerables personas, amigos, colegas y exalumnos de CMS que me dieron oportunidades, abrieron puertas, compartieron consejos, ofrecieron apoyo o simplemente creyeron en mí cuando más lo necesitaba:
Gracias.
Una lección para toda la vida
Y a la Clase de 1998 de CMS, gracias por la amistad, la inspiración, el apoyo y los incontables momentos que ayudaron a formar la persona en la que me convertí.
Porque al final, CMS nunca fue solo una escuela. Fue la familia que aparecía cada vez que la vida me empujaba al borde.
Y quizás la vida solo garantiza tres cosas:
La muerte. Los impuestos. Y la educación que moldea a la persona en la que te conviertes.
Y 28 años después, finalmente puedo decir:
Me gradué de Carol Morgan School.
José Delio Ares García
Editor de largometrajes y trailers galardonado de la República Dominicana.
Miembro de ACE, IP y CCE.
Y ahora, graduado de Carol Morgan School.





